Entradas agotadas y once mil corazones entregados en el Recinto Ferial de Santa Cruz de Tenerife para despedir, al menos en principio, al maestro de maestros: Joaquín Sabina. Canarias fue el punto de partida de la que será su última gira por los grandes escenarios europeos. Este triste hasta luego musical arrancó el pasado jueves en Gran Canaria y continuó este sábado en la capital tinerfeña en un tour cuyo nombre lo dice todo y forma parte de una de sus canciones más conocidas: Hola y adiós.
Junto a una de las puertas de acceso al Recinto estaban, visiblemente emocionadas, Aurora García y su madre. La primera, apenas en la treintena, recordó cómo su madre siempre ha puesto la música de Sabina en casa y que eso ha hecho que «haya crecido con su música». El concierto fue, de hecho, un regalo adelantado por el Día de la Madre.


