El británico protagoniza en Siete Palmas un concierto fantástico junto a Dominic Miller y Chris Maas
Sting es Dorian Gray. El paso del tiempo parece que no le afecta porque se ha tomado, dios sabe cuándo, el elixir de la eterna juventud. Así lo puso de manifiesto durante el concierto que protagonizó este jueves dentro de la gira ‘Sting 3.0’ en el Gran Canaria Arena.
Sting volvió a pisar la isla, tras el concierto celebrado en junio de 2023 en la plaza de la Música y en julio de 2011 en el Estadio de Gran Canaria junto a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, dentro de la gira que protagoniza junto al guitarrista Dominic Miller y al batería Chris Mass, con los que tiene una conexión mágica y con los que regaló un repaso a buena parte de sus grandes éxitos con unos arreglos exprofeso que sonaron de fantasía.
Gordon Matthew Thomas Sumner, Sting para el común de los mortales y para la historia de la música, no se anduvo por las ramas, como acostumbra en sus directos, y vino a regalar al público los temas, tanto de su carrera en solitario como de su etapa en The Police, que todos anhelaban. Alguna que otra palabra entre canción y canciòn, un par de «¡Gran Canaria!» con acento anglosajón y poco más. La música y su voz ya lo dicen todo y le sobran las florituras y los juegos de artificio.
A sus 74 años, el británico se encuentra en un estado espléndido, a nivel físico, sin un gramo de grasa con un torso plano y brazos musculados y fibrosos, y también vocal, como puso de manifiesto en un Gran Canaria Arena que en todo momento estuvo rendido a sus pies.

